El ultimo atardecer.
Hace mil cuatricientas horas que no te escribo, los dias mas eternos que han transcurrido sin pensar, prometí desaparecer y en el punto final de nuestra última carta me fui, se llevo mi recuerdo la tinta en el plumero, a que sabran tus horas sin mí? Me pregunto y me respondo de manera instantánea.
Paso la página del libro de manera inmediata, como queriendo traerme a la realidad y es que tu bendito recuerdo no deja de corromperne y te recuerdo en aquella noche de madrugada fría, donde te desee y te tuve.
Anhelo escuchar tus respuestas, tu voz temerosa diciendo lentamente lo que no quieres decir, me prometiste cada atardecer donde tus ojos lo vieran y donde quiera que estés dedicamelo amor, que sea eterno lo que nunca fue, que sea inmenso lo que nunca creció.
Hace mil cuatrocientas y una hora que no te escribo, pero te pienso, pero te sueño, te beso en la frente de buenas noches y te bendigo en el nombre del padre y del hijo, que tu sonrisa de sol ilumine a quien te vea, que yo me fundire en ella un día, un día amor, por que la vida hace caminos y tu camino se fundira con el mío, me lo dijo la sabia de pelo blanco, llamame por mi nombre como solo tu me llamas, dime amor y no vuelvo a este planeta, dime vida y te vivo, construyeme un camino que llegue a ti, ire descalza, llevare el café, trae tus ganas de leerme, trae tus manos y tus besos pero no calles, esta vez no calles, si en esta vida pasa de nuevo esta vez no pares.
Minet.
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